Desde hace muchos de días está pasando algo en nuestro país. El debate catalanista, sobiranista, independentista o como lo queramos denominar. Es más fluido que nunca. Todas las formaciones políticas expresan sus planteamientos, los que son militantes y el que no son, se preguntan cual es el camino ha seguir. Los acontecimientos sociales, económicos, y el mal funcionamiento de las infraestructuras de transporte y alumbrado han estado como un detonador inmediato, aparte del que significa tener un nuevo estatuto, que se debe desarrollar, pero que está mediatizado, por una parte por las próximas elecciones generales al Estado español y por otra de las resoluciones del Tribunal Constitucional. A todo esto hay que sumarle un gobierno tripartito, que en muchos d’aspectos no acaba de arrancar, y esto se nota en el pulso político de cada día.
Un gobierno que quiere gestionar, pero le falta el temple de la ilusión colectiva, y esto lo convierte en un gobierno gris, dónde su gestión nos conduce a ser una comunidad de cariz regionalista cómo pueden ser Murcia o la Rioja.
Catalunya es mucho más, y no quiero desmerecer estas comunidades, Catalunya es una Nación y como tal deben actuar sus gestores, y esto no lo hacen. Y es aquí dónde creo que ha sido el despertar del debate sobiranista. Como decía Vicente Villatoro, es la primer vez desde la restauración de la democracia que el catalanismo político no está presente en el gobierno, y esto es fundamental en nuestro país.
Los catalanes no somos unos regionalistas, ni en la forma ni el fondo, Catalunya está acostumbrada a pensar forma de estado, o sea una Nación sin Estado, pero que aspira a serlo.
En este panorama aparecen toda una serie de plataformas, unas dentro los partidos, como es la Plataforma por la Soberanía dentro a CDC, Izquierda independentista y Reagrupamiento.cat dentro a ERC, aparte de las plataformas cívicas como son la Plataforma por el derecho ha decidir y la última denominada Círculo de Estudios Sobiranistas. No queríamos “caldo”, pues aquí tenemos una olla .
El panorama desde el punto de vista histórico es interesante, pero…¿ donde nos llevará tanta plataforma, si no hay un frente político común de los partidos nacionalistas que las aglutinen? y que, además vuelvan a dar el temple de la ilusión y la participación en próximas elecciones.
El tiempo nos. lo dirá.
Todo sea por una Catalunya Libre

Quiero expresar ante todo el respeto a la opinion de este post, pero, personalmente no defiendo el independentismo sino el derecho de todo pueblo a la autodeterminación, y en el caso español, la mejora de las relaciones entre las diferentes naciones que la integran.
A pesar de ello, quiero decir que la "viabilidad" de un País Vasco o una Catalunya independientes me parecen algo evidente. Por tamaño, queda claro que existen países mucho más pequeños en Europa, desde la cercana Andorra, hasta el próspero Luxemburgo. Por economía, sin problemas ya que es un muy simplón pensar que si estas comunidades se independizaran Telefónica, el Corte Inglés o tantas otras empresas españolas dejarían de comprar y vender en ellas -se reclama la independencia, no la autarquía-. Por infraestructura... ¿qué pasa? ¿qué los "españoles" se las llevarían o las dinamitarían? ¿que los independizados renunciarían a ellas? No, sencillamente se llegaría a acuerdos económico-estratégicos que favorecieran a las dos partes. Etc.
Y sobre el repetido argumento de que "el mundo tiende a la globalización y éstos intentando crear más fronteras", sinceramente, me parece muy, pero que muy simplista. Repito que lo que se reclama es la independencia del estado español, no el aislacionismo internacional, ¡que esto no es Cuba! Por un lado, y por supuesto, Euskadi y Catalunya aspirarían, en caso de ser independientes, a formar parte de la Comunidad Europea, la Onu, etc. Y por otro, existe un debate de fondo sobre esa "globalización" o sobre la propia organización de la CE, que desde el prinicpio se ha formado desde los estados y no desde las naciones o incluso las regiones, como muchos sugieren. El proyecto europeo se está haciendo desde los despachos de los políticos, no desde la calle, y ese es un error que tarde o temprano pasará factura y que no se arregla con campañas de publicidad. Pero bueno, que el problema de algunos vascos y catalanes no está en las fronteras europeas, sino en las españolas, que les aprietan demasiado.
Un saludo.
Bye
Para mi, lo más preocupante es que : Se puede contar con todo a favor y se puede soñar con una realidad futura mejor, pero, en el mundo en el que nos ha tocado vivir, un movimiento de independencia no se logra por la via pacifica, lamentablemente los intereses económicos involucrados son demasiado fuertes y no se deshacen sin violencia.
Sin embargo, yo creo en la autodeterminación de los pueblos y su derecho a decidir sobre su futuro.
Mi solidaridad para Catalunya.
Siempre es un placer leerte, besitos :)