Agradezco tu interés por saber cosas de mi pais, aquí tienes una segunda entrega, para saber un poco más. Tambien me gustaria saber si tu tienes un bloc, para poderlo leer.
no-et-deixis-atrapar.blogspot.com Es mi otro bloc en lengua catalana, es diferente.

La formación de Cataluña
Castillo de Sota-ribesTorre de vigía del castillo medieval de Sota-ribes.
El nombre de Cataluña -de etimología incierta, aunque probablemente derivado de "tierra de castillos"- se empieza a utilizar a mediados del siglo XII para designar el conjunto de condados que formaban la Marca Hispánica y que, una vez liberados de la dominación musulmana en el siglo IX, se fueron desvinculando gradualmente de la tutela franca y resultaron soberanos.

Este territorio soberano, conocido como Cataluña Vieja, con una sociedad de carácter eminentemente feudal, inició una importante expansión territorial, que comenzó, en el tránsito de los siglos XI al XII, en tiempos del conde Ramon Berenguer III -el primero en ser llamado monarca de los catalanes-, y en varias direcciones: el levante peninsular, las islas mediterráneas y el norte occitano. Fruto de esta expansión fue la incorporación de la mencionada Cataluña Nueva, al sur y a poniente del río Llobregat y hasta el Ebro, que fue conquistada y repoblada en el siglo XII.

La unión matrimonial del conde Ramon Berenguer IV, de la casa de Barcelona, con Petronila, hija del rey de Aragón, en 1137, posibilitó la formación de la Corona de Aragón y la continuación de la expansión feudal, que empezó por el sur y el poniente musulmán -Tortosa fue conquistada en 1148 y Lleida en 1149.

La expansión medieval
La expansión medieval
Dominios territoriales catalanes en el siglo XIV, momento de máxima expansión territorial de la confederación catalano-aragonesa. Aparte del Principado de Cataluña, su dominio se extendía al Rosellón, el Reino de Mallorca y el resto de las Islas Baleares, el Reino de Valencia, las islas de Sicilia y Cerdeña y los ducados griegos de Atenas y Neopatria. A mediados del siglo XV se añadiría el Reino de Nápoles.
La gran expansión feudal catalana se da, sin embargo, en el siglo XIII y principios del XIV, con la cual la Corona de Aragón se amplió con los dominios mediterráneos de Mallorca, Sicilia y Cerdeña, además de Valencia. La expansión se inició con el rey Jaume I, que conquistó Mallorca (1229) -de donde expulsó la población musulmana- y Valencia (1238) -territorio al cual se dio el estatuto de reino y que fue repoblado mayoritariamente por catalanes-. Posteriormente, y coincidiendo con el gran desarrollo social y económico de Cataluña en la Edad Media, los dominios catalanes se extendieron por el Mediterráneo hasta Sicilia y Cerdeña.

Paralelamente, y en el tránsito de un sistema feudal a un estado monárquico, se fue configurando un sistema político que tenía como base el pactismo, o sea, la limitación del poder real por parte de las cortes -donde estaban representados la nobleza, la clerecía y la burguesía urbana-. Este sistema constitucional dio lugar a una institución surgida a finales del siglo XIII, la Diputación del General (que, a partir del siglo XVI, fue conocida también como Generalitat), que adquirió progresivamente un papel político.

Sin embargo, a partir de mediados de siglo XIV, se inició una época de crisis demográfica (con el impacto recurrente de la peste), económica y política, que llevará al paroxismo de una guerra civil a mediados del siglo XV.

La unión dinástica con Castilla
En 1469, el matrimonio del rey Ferran II de Aragón con Isabel de Castilla, llamada la Católica, propició el camino hacia una monarquía hispánica, a pesar de que durante siglos Cataluña mantuvo su condición de Estado, de soberanía imperfecta, pero con sus instituciones propias y con la plena vigencia de sus constituciones y derechos.

Debilitada demográfica y económicamente, y con una monarquía absentista desde la unión dinástica con Castilla, en los siglos XVI y XVII Cataluña vivió un período de decadencia, en oposición al llamado "Siglo de Oro" castellano que siguió a la conquista de América. Las pretensiones unificadoras de la monarquía hispánica estuvieron en la base de un nuevo conflicto de Cataluña con el rey, el levantamiento secesionista conocido como Guerra de los Segadores (1640-1659). El Tratado de los Pirineos (1659), que puso fin a esta guerra, sancionó sin embargo la anexión de los condados de Rosellón y Cerdaña a la monarquía francesa, mientras que las instituciones políticas catalanas pasaron a ser fuertemente controladas por la monarquía hispánica.

1714: Cataluña dentro de la España moderna

11 de septiembre

11 de septiembre de 1714
En la Guerra de Sucesión, un conflicto de ámbito europeo en el que estaba en disputa la sucesión a la corona española, Cataluña se puso mayoritariamente del lado del pretendiente austriaco como forma de mantener sus constituciones, en lo que fue conocido internacionalmente como el 'caso de los catalanes'. El día 11 de septiembre de 1714, sin embargo, Barcelona se rindió a las tropas del pretendiente francés. El Tratado de Utrecht, con el cual se puso fin a la guerra, significó la entronización en España de la dinastía francesa de los Borbones en la persona de Felipe V. Este rey, nieto de Luis XIV, instauró un sistema absolutista de gobierno que comportó, en los territorios de la antigua Corona de Aragón como Cataluña, la liquidación de las instituciones y del sistema constitucional propios mediante el llamado Decreto de Nueva Planta (1716). Cataluña dejaba de tener un estado propio, y se integraba definitivamente a la monarquía española.

La Nueva Planta significó también la sustitución de la lengua catalana por el castellano en todo el ámbito público: la administración, la enseñanza, etc. Ello comportó un declive de la lengua -mantenida sin embargo en el ámbito familiar- y de la cultura catalanas, del que no saldría hasta la llamada Renaixença del siglo XIX. En el terreno económico, y una vez superados los efectos de la guerra y de la ocupación militar, Cataluña experimentó un progresivo proceso de desarrollo agrario, comercial y manufacturero, que puso las bases para la industrialización del siglo siguiente.